He visto en Facebook, en relación con los actuales acontecimientos políticos en Chile, a amigos solicitando analizar seriamente el tema de la distribución del ingreso. Tal vez este artículo les brinde algunas ideas en torno a la desigualdad, que, sin duda, deberían ser parte integral del análisis de propuestas para reducir la desigualdad, para lo cual debe tenerse clara la diferencia entre una desigualdad resultante de las fuerzas de mercado que premian al que mejor sirve a los consumidores de aquella debido gracias a políticas impuestas por gobiernos, que otorgan beneficios especiales a grupos reducidos a costas del resto de los ciudadanos. Y a tono con el Halloween para quienes siguen esa cosa…

5 HECHOS ESCALOFRIANTES ACERCA DEL PODER Y LA DESIGUALDAD QUE PROBABLEMENTE USTED NO CONOCÍA

Por Jason Riddle

Fundación para la Educación Económica
Jueves 31 de octubre del 2019


NOTA DEL TRADUCTOR: Para utilizar los ligámenes de las fuentes del artículo, entre paréntesis, con letra subrayada, si es de su interés puede verlo en https://fee.org/articles/5-spooky-fa...y-didn-t-know/

He aquí cinco hechos acerca de la desigualdad que usted podría no conocer.

¿Qué mejor forma de meterse en el espíritu de Halloween que con una escalofriante juerga con la viral Two Sentence Horror Stories en Netflix? Si no está satisfecho, puede voltear su cabeza a Reddit para más “sustos del tamaño de un bocado” (bite-sized scares).

Dos de los críticos más destacados de la desigualdad económica, parece que han estado haciendo un enorme esfuerzo por poner sus propias historias de horror en la ruta hacia el Halloween [a continuación se transcriben ambos mensajes]:

“Bernie Sanders:
Para el presidente ejecutivo del fondo de buitres, Paul Singer, parece que tener $3.5 miles de millones no es suficiente. Ahora está tratando de obtener ganancias apoderándose de los empleos de los trabajadores, de sus salarios y beneficios de la empresa AT&T.”

“Elizabeth Warren:
Facebook no debería ser intimidada a permitir mentiras y propaganda promocionada en su sitio en la red ̶ y, en primer lugar, ninguna compañía privada debería tener tanto poder. Necesitamos romper la Alta Tecnología.”

Poder, dinero, influencia ̶ la desigualdad constituye una inquietud aterradora para mucha gente. La forma en que ello se debate en estos días, asusta aún más que el infame disfraz de zombi (zombie outfit) de Demi Lovato. Nuestro anterior presidente llamó a la desigualdad “el desafío definitorio de nuestra época” (the defining challenge of our time), mientras los políticos partidarios pintan a un lado como un montón de monstruos sin corazón y el otro lado de tan poco cerebro como los muertos vivientes.

Para ayudarnos a tener una conversación más informada (y más civilizada) acerca de este tema tan importante, he aquí cinco hechos acerca de la desigualdad, que usted podría no conocer.

1. HISTÓRICAMENTE, LOS RICOS SE HICIERON RICOS EXPLOTANDO AL POBRE, PERO…

Para la mayor parte de la historia humana, hubo una historia única acerca de cómo los ricos se hicieron ricos. La clase política gobernante extraía grandes sumas de riqueza de todos los demás. Entre los reyes y emperadores que están en la parte más alta de los 10 hombres más ricos de todos los tiempos (10 richest men of all time), reportada por la BBC a principios de este año, se incluyen a Mansa Musa I, Genghis Khan, el emperador Akbar I y Guillermo el Conquistador.

Sólo recientemente, por medio de la expansión de las economías de mercado a fines del siglo XIX y en el siglo XX, la lista de los más ricos el mundo ha sido rota por empresarios y magnates de los negocios.

Hay algo bastante diferente entre las fortunas amasadas por el saqueo y aquellas generadas al proveer al mundo con Amazon, Microsoft y Facebook.

Los empresarios pueden generar una riqueza enorme haciendo que la gente en la sociedad esté mejor. No haya nada malo en eso. Desafortunadamente, como en los viejos tiempos, vemos a los políticamente conectados trabajando con agencias gubernamentales para amañar ganancias (rig profits).

Cuando en nuestro mundo moderno se piensa acerca de la desigualdad, deberíamos tener cuidado de diferenciar entre las formas económicas y las formas políticas (economic means and the political means) de obtener riqueza.

Esta diferenciación también ayuda a iluminar las preocupaciones verdaderas de la gente acerca de la desigualdad, lo que me lleva a la siguiente observación.

2. LAS PREOCUPACIONES ACERCA DE LA DESIGUALDAD ECONÓMICA SON USUALMENTE PREOCUPACIONES ACERCA DEL PODER

He estado leyendo de todo, desde Teen Vogue hasta el Economic Policy Institute, para entender lo que la gente está diciendo acerca de la desigualdad económica. Los desafíos tienen matices, pero las principales preocupaciones que tienen los jóvenes son claras como el cristal ̶ todo es acerca del poder.

Aquellos que atacan la desigualdad enfatizan el temor de que riqueza significa el poder de controlar. Es como si todos los ricos fueran una especie de vampiros que hacen presa de los débiles y se alimentan de la sangre de sus víctimas. Una vez encantada, la víctima obedecerá eternamente las órdenes del amo vampiro.

Hay verdad en la vieja historia de saqueo por la clase gobernante y todos están de acuerdo en que el poder corrompe (power corrupts). Así que, si hacemos la diferencia entre formas económicas y formas políticas de adquirir riqueza, ¿no deberíamos preocuparnos porque los ricos tengan demasiado poder?

En su estudio de los mercados y la corrupción, Jason Brennan y Peter Jaworski de la Universidad Georgetown, concluyeron (concluded) que:

“[L]a política corrompe los mercados. Entre más politizada llega a ser una economía, más tratan los actores privados de amañar las regulaciones y la ley para engañar a los consumidores y a los competidores. En vez de tratar de mantener al asqueroso mercado lejos de la política inmaculada, deberíamos tratar de mantener a los políticos asquerosos lejos del mercado.”

Llegando a una conclusión similar, el reporte del 2018 Economic Freedom of the World, sugiere (suggests) que hay

“…un ligamen intrínseco entre libertad económica y otras medidas de bienestar humano ̶ tales como mortalidad infantil, igualdad, felicidad y tasas de pobreza extrema.”

Estudios adicionales de los 50 estados (Additional studies of the 50 states) de los Estados Unidos, descubrieron que, limitando el tamaño del gobierno, los niveles de impuestos y el nivel de regulación en los mercados de trabajo, disminuye la desigualdad y aumentan los ingresos del 20 por ciento más pobre a nivel estatal.

Su preocupación de que mucha gente tiene demasiado poder se justifica, pero, este es un problema con la política, no con la riqueza. Niveles altos de control gubernamental sobre la economía tienden a alimentar la corrupción y la desigualdad estructural. Mercados abiertos hacia la cooperación dinámica tienden a disminuir la desigualdad y a aumentar la riqueza de los más desvalidos.

3. TAMBIÉN GENTE QUE DEBATE LA DESIGUALDAD ESTÁ SESGADA

Cualquier buen político sabe que la percepción es más importante que la realidad. Los hechos no ganan (Facts don’t win) argumentos emocionales. Usted puede realmente alejar más a una persona, ofreciéndole información correctiva que desafía un punto de vista equivocado o que parece desechar su propia experiencia personal.

Cuando alguien contradice nuestros puntos de vista en un debate acerca de un tema significativo como la desigualdad, en mucho nuestros cuerpos responden de la misma forma que cuando son atacados físicamente. Como si fuéramos perseguidos por un monstruo que empuña una motosierra en una casa embrujada, nuestra respuesta natural es luchar o luchar.

Jonathan Haidt en The Righteous Mind: Why Good People Are Divided by Politics and Religion [La Mente de los Justos; Por qué la política y la religión dividen a la gente sensata], ofrece ideas provenientes de la psicología moral, que podemos usarlas para navegar en conversaciones ideológicamente cargadas y ayudar a construir puentes de entendimiento.

La lección de Haidt es una de humildad. Todos somos mucho menos racionales de lo que pensamos. Nuestras intuiciones emocionales surgen primeras y, después, nos involucramos en un “razonamiento motivado” para justificar lo que queremos creer. En términos evolucionarios, el razonamiento fue diseñado para ayudarnos a ganar argumentos, no para buscar la verdad.

Aún más, deberíamos darnos cuenta de que todos los seres humanos sufren de un sesgo cognitivo (cognitive bias). Esa es una manera elegante de decir que, al identificar patrones, nuestros cerebros se desvían del juicio racional. Cuando se trata de los hechos de la desigualdad en sociedad, no es sólo que la gente está equivocada; la gente mantiene sistemáticamente creencias sesgadas (systematically biased beliefs).

Así que, en vez de tratar temas importantes como si fueran batallas políticas, convirtamos un debate polémico en una conversación en donde gente bien intencionada que está en desacuerdo acerca de asuntos fundamentales, pueda aprender entre sí. Para empezar, una conversación honesta acerca de la desigualdad económica, he aquí cuatro preguntas que deberíamos estar formulando (four questions we should be asking).

Pero, ¿y qué si el bache de desigualdad en realidad es prueba en apoyo de nuestros sentimientos hacia la injusticia?

4. LA DESIGUALDAD PUEDE SER UN SIGNO DE INJUSTICIA

Escúchenme en esto. Sé que la desigualdad es un tópico lleno de emociones estrechamente relacionado con el racismo, la discriminación y la opresión de generaciones. Ciertamente existen algunas cosas turbias que necesitan arreglarse. Sólo quiero estar seguro de que vamos tras el problema verdadero.

Gente preocupada acerca de la desigualdad económica típicamente se enfoca en la riqueza, el ingreso y la oportunidad. Ella ataca a la distribución desigual como siendo un crimen verdadero, con un énfasis en la división “extrema y creciente” entre quienes tienen y los que no tienen. La raíz de la preocupación parece ser que algunos tienen más. ¿No es que el bache como tal es injusto?

Imaginemos que yo llevo a mi casa más dulces de truco o trato [Nota del traductor: al menos en Estados Unidos, son palabras que frecuentemente dicen los niños en Halloween al tocar puertas pidiendo que les den dulces], que los que trae mi pequeño hermanito, debido a que pude cubrir el doble de casas. Podría ser algo para mí admirable si compartiera mi parte del botín, pero no hay nada inherentemente injusto acerca de nuestro bache en dulces.

Ahora, imagínese que el matón de la vecindad tiene más dulces porque se los robó a mi pequeño hermanito y a sus amigos. Eso sería injusto. La injusticia es el robo de los dulces, no el bache en dulces.

En el mundo real, la injusticia crea disparidades económicas. El poder político, muy a menudo, ha sido utilizado para restringir injustamente oportunidades económicas de grupos raciales focalizados. Entre los muchos ejemplos de leyes con orígenes racistas, encontramos la prohibición de la marihuana y la guerra contra las drogas (marijuana prohibition and the drug war), las leyes de salario mínimo (minimum wage laws), las leyes de zonificación (zoning laws) y la protección gubernamental de sindicatos laborales (government protection for labor unions). Incluso las llamadas leyes Jim Crow [Nota del traductor: leyes de segregación racial impuestas en el período de la Reconstrucción en los estados del Sur de los Estados Unidos] fueron un intento político de revertir las tendencias económicas, que en esa época estaban aboliendo la segregación racial en los mercados.

Instituciones depredadoras, como la esclavitud, son claramente injustas. Igual lo es un sistema político que facilita miles de millones de dólares en riqueza transferida a los ricos (billions of dollars in wealth transfers to the rich), en forma de subsidios a empresas, salvamentos financieros y contratos gubernamentales inflados. Las transferencias obligadas hacia aquellos en el poder son comparables con el ladrón de dulces en la vecindad.

En su libro Race & Economics, Walter Williams detalla cómo los incentivos naturales de un mercado libre promueven la tolerancia, penaliza la discriminación y beneficia a los miembros más desvalidos de la sociedad. Williams explora cómo la intervención política en los mercados de trabajo redujo las oportunidades y detuvo el progreso para muchos negros estadounidenses.

En cualquier lado en donde usted ve una desigualdad rígida en el transcurso del tiempo, son altas las probabilidades de que haya leyes y regulaciones en curso, que le dan a alguna gente ventajas políticas injustas o aísla a otros de cargar con los costos de la discriminación. Esa es la verdadera fuente de injusticia.

5. LAS POLÍTICAS POPULISTAS TIENDEN A EMPEORAR LA DESIGUALDAD

El mundo ha tenido un progreso enorme en nuestra lucha por escapar de la mano opresora del poder. Hemos visto reducciones vastas en el privilegio hereditario, en la religión del estado y en la monarquía autoritaria. La idea radical de la dignidad humana y de los derechos humanos condujo a la abolición de la antigua y bárbara institución de la esclavitud.

Todo esto es relativamente nuevo en la historia del hombre. Tan sólo porque la pobreza y la desigualdad global estén cayendo (falling), no significa que la tendencia continuará o que el progreso que se está dando es lo suficientemente rápido.

Hay una tendencia preocupante que debería darnos razón para hacer una pausa. Aquellos que con más fiereza atacan la desigualdad económica, también están proponiendo políticas para consolidar el tipo de poder que es, en primer lugar, históricamente responsable de crear una vasta desigualdad.

Intelectuales prominentes, como Joseph E. Stiglitz (premio Nóbel en economía en el 2001), están preocupados acerca de la influencia poderosa que tienen los ricos en nuestro sistema político. Él cree que nuestra economía debería, democráticamente, dar cuentas “al pueblo.” En “The American Economy Is Rigged,” la agenda de Stiglitz para luchar contra la desigualdad incluye:

  • Empoderar al gobierno para que establezca los salarios que las empresas privadas pagan a sus ejecutivos.
  • Aumentar el control gubernamental de la industria financiera.
  • Asegurar una vivienda para todos que puedan pagarla.
  • Que el gobierno garantice el acceso para todos en el cuido de la salud.
  • Aumentar el financiamiento gubernamental de la educación pública, incluyendo el acceso para todos a las universidades.
  • Aumentar el poder gubernamental para establecer las reglas de la “competencia moderna” en los mercados.
  • Otorgar mayor poder a los sindicatos.
  • Aumentar el control gubernamental sobre los programas de pensiones individuales.
  • Reducir la herencia para prevenir ventajas intergeneracionales.
  • Aumentar los impuestos.
Como mucha gente, Stiglitz está preocupado porque la riqueza de los superricos brinda un acceso injusto al control de la distribución del poder social, económico y político.

Las preocupaciones acerca de la desigualdad son, correctamente, preocupaciones acerca del poder. Como tal, tenemos una buena razón para sospechar como la solución a llamados en pro de un poder centralizado más grande. Usar las formas políticas para enfrentar el problema es como pensar que el Anillo Único (One Ring) forjado por Sauron en los fuegos del Monte del Destino [Nota del traductor: del libro de J.R.R. Tolkien, El señor de los Anillos], puede ser responsabilizado a que “democráticamente rinda cuentas.”

JUNTÁNDOSE

Sólo pensar acerca de temas como los desbalances de poder en la sociedad, puede ser abrumador y aterrador. Las cosas se hacen menos atemorizantes si nos juntamos en conversaciones que empiecen por buscar el bien común.

En este Halloween, mi historia de horror del mundo real podría resumirse en dos frases:
“La gente en nuestras comunidades estaba sufriendo. En vez de aprender qué es lo que hace que la gente esté mejor, no refugiamos en batallas partidarias en Facebook.”

Si las historias de horror no son su cosa, revise Made in Mékhé en el sitio de la Fundación para la Educación Económica, acerca de la historia conmovedora de un empresario luchando contra la pobreza en su tierra natal, Senegal, aportando la belleza de África al mundo.

Jason Riddle es vicepresidente de Programas y Operaciones Estratégicas en la Fundación para la Educación Económica (FEE). Antes de unirse a la FEE pasó ocho años como consultar administrativo, laborando para una diversidad de organizaciones públicas y privadas para ampliar el desempeño de las empresas, por medio de una mejorada administración del riesgo, de la efectividad operativa y del control acerca de declaraciones internas y externas. Final del formulario