Cuántas cosas no se dicen y que, en verdad, no son los hechos.

3 MITOS ECONÓMICOS POPULARES QUE NECESITAN DESMENTIRSE

Por Tyler Coleman

Fundación para la Educación Económica
Lunes 28 de enero del 2019


NOTA DEL TRADUCTOR: Para utilizar los ligámenes de las fuentes del artículo, entre paréntesis, con letra subrayada, si es de su interés puede verlo en https://fee.org/articles/3-popular-e...-of-debunking/

Estas creencias erradas comunes en mucho brindan la justificación de una interferencia gubernamental injustificada en nuestros asuntos privados.

Nuestro país está plagado de una cantidad de mitos que, en general, deslumbran y confunden al pensamiento político del público. Abajo se presentan refutaciones a tres de los mitos más populares que hoy en días son circulados por políticos y los medios.

1) LAS POLÍTICAS RESTRICTIVAS AL COMERCIO SON NECESARIAS PARA PROTEGER A LOS EMPLEOS ESTADOUNIDENSES, DE IMPORTACIONES BARATAS.

En un discurso de diciembre del 2018 (speech delivered in December 2018), la senadora Elizabeth Warren condenó a quienes formulan políticas en ambos partidos políticos [republicanos y demócratas], por estar “deseando sacrificar empleos estadounidenses, con esperanzas de reducir los precios de los bienes a los consumidores domésticos y expandir los mercados abiertos al exterior.” Aquí la implicación es que los trabajadores estadounidenses deberían ser protegidos de la competencia externa, mediante medidas proteccionistas.

El economista político francés de fines del siglo XIX, Frédéric Bastiat, expuso el absurdo de este argumento proteccionista, en un ensayo satírico titulado “The Candlemakers' Petition” (“Petición de los fabricantes de candelas.”] En ese ensayo, Bastiat le suplica al gobierno francés que pase una ley que requiera cerrar “todas las aberturas, huecos, hendiduras y fisuras por las que la luz del sol tiene la costumbre de penetrar en las casas, en perjuicio de las bellas industrias con las que nos jactamos de haber dotado al país, pues sería ingratitud abandonarnos hoy en una lucha así de desigual.”

Si tan sólo el gobierno francés tomara la acción de proteger a la industria de los fabricantes de candelas ante la competencia fiera del sol, los fabricantes de candelas podrían expandir su negocio y, en general, mostrar beneficios en todo el país.

De este modo, cuando la lógica de la senadora Warren es llevada a su extremo lógico, nos conduciría a llegar a conclusiones descabelladas (si bien, divertidas). Si productos baratos son dañinos para la economía, entonces, con certeza bienes gratuitos que da la naturaleza, son mucho más destructivos. ¿Por qué detenerse a bloquear importaciones baratas desde Canadá? ¿Por qué no tomar medidas proteccionistas para proteger a nuestra industria doméstica de la luz solar gratuita? En el mundo vuelto al revés del pensamiento proteccionista, el sol está destruyendo nuestra economía, al darle luz gratuita a la Tierra.

Es hora de que al proteccionismo se le denomine lo que es: un asalto concertado entre el estado y los intereses especiales sobre la billetera y el ingreso disponible de los consumidores. Todas las medidas proteccionistas sirven para proteger a industrias domésticas ineficientes, a expensas de los consumidores y de industrias usuarias. Por ejemplo, el proteccionismo al azúcar ha dañado a industrias manufactureras domésticas, que producen bienes que utilizan intensivamente el azúcar, al incrementar drásticamente los precios domésticos del azúcar, haciéndolas menos competitivas contra firmas extranjeras que pagan precios menores por ella.

Como lo hace ver el economista Douglas A. Irwin en su libro Three Simple Principles of Trade Policy, las restricciones a las importaciones de azúcar perjudicaron a la compañía Brach’s Candy, obligándola a llevarse su producción a Canadá, para así compensar los costos más altos del azúcar:

“Por ejemplo, la compañía Brach’s Candy anunció en 1990 que, debido al alto precio del azúcar en los Estados Unidos, cerraría una fábrica en Chicago que daba empleo a 3.000 trabajadores, y que expandiría su producción en Canadá. Los Estados Unidos… tiene solo 11.000 agricultores de azúcar, pero, cuando se han estrujado, se han perdido más de 7.000 empleos en la industria que refina el azúcar” (p. 16).

Aún más, los aranceles proteccionistas diezman el empleo en las industrias exportadoras. Una famosa proposición en economía -el teorema de simetría de Lerner- postula que los impuestos a los bienes importados son equivalentes a impuestos a las exportaciones. La idea en sí es muy manifiesta y clara. Si a los países extranjeros se les impide que vendan sus productos en el mercado doméstico, ellos tendrán menos dólares para gastar en bienes y servicios de los Estados Unidos. En consecuencia, el empleo en las empresas exportadoras debe necesariamente encogerse, en el tanto en que la industria protegida expande sus negocios.

Por eso, no es claro de forma alguna que el proteccionismo “salva los empleos.” No obstante, el claro que nos protege de precios baratos.

2) EN PROMEDIO, LOS INGRESOS DE LOS TRABAJADORES SE HAN ESTANCADO A PARTIR DE LA DÉCADA DE 1970

Se ha puesto de moda entre populistas que empuñan el garrote en los medios, alegar que los ingresos de los trabajadores se han estancado a partir de los años setentas. Por ejemplo, Steve Hilton, un comentarista político y autoproclamado “populista económico,” repetidamente ha aseverado que los ingresos reales de los trabajadores estadounidenses han declinado desde inicios de la década de 1970 (declined since the early 1970s). No obstante, hay múltiples problemas con la tesis del “estancamiento de los salarios,” que he analizado a profundidad en un artículo previo (previous article).

Primero que todo, la mayoría de los intentos de medir la erosión del ingreso real con la inflación, descansa en datos generados por el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Pero, se ha demostrado que las medidas ajustadas por el IPC son dudosas. Un estudio publicado en 1998 (study published in 1998) en el Journal of Economic Perspectives, concluyó que “el cambio en el IPC ha sobreestimado substancialmente la tasa de inflación exacta y es posible que continúe sobreestimando el cambio en el costo de vida durante el futuro previsible.” El IPC sobreestima la tasa de inflación porque toma en cuenta el precio de un conjunto de bienes y servicios a través del tiempo, si bien esos mismos productos han estado cambiando durante el mismo lapso.

Resultado de lo anterior, los datos del IPC a menudo fallan cuando miden aumentos ordinarios de los precios como inflacionarios y así subestiman las ganancias en el ingreso real. Aún más, al usar diferentes medidas de inflación, se descubre una historia diferente a la contada por los críticos del progreso económico. Según el economista Don Boudreaux, medir la tasa de inflación anual entre los años setentas y el 2006 con la estimación del deflactor del Producto Interno Bruto (PIB), indica incrementos en los salarios reales de aproximadamente un 18 por ciento (roughly 18 percent).

Otro problema con el escenario de final del mundo expuesto por los avinagrados es que el consumo real per cápita aumentó durante esas mismas décadas de presunta enfermedad económica. El economista Alan Reynolds señaló en su libro Income and Wealth, que el consumo real por persona aumentó un 74 por ciento entre 1980 y el 2004:

“En promedio, los salarios y beneficios reales han aumentado casi un 40 por ciento, a partir de 1973, una vez que se ajustan por la inflación. También, los alegatos sensacionalistas de que el 80-90 por ciento de los estadounidenses ha experimentado ingresos reales bajos y estancados a partir de 1973, se muestran que son incorrectos. …el consumo real por persona aumentó un 74 por ciento desde 1980 hasta el 2004 ̶ una tasa de mejora que excede por mucho a la tendencia desde 1950 a 1979” (p. 57).

El argumento del estancamiento descansa primordialmente en estadísticas tramposas. Una vez tomadas en cuenta las tasas de consumo per cápita, la supuesta era de declinación económica se transforma en una era de estándares de vida y prosperidad crecientes.

3) HA DECLINADO LA MOVILIDAD DE LOS INGRESOS HACIA ARRIBA EN LOS ESTADOS UNIDOS

Estrechamente relacionada con la hipótesis de “estancamiento de los salarios,” se encuentra la noción de que la movilidad de los ingresos hacia arriba ha entrado en declinación durante décadas (for decades) para los quintiles de ingresos más bajos. Pero, este argumento sufre de la misma grave falacia: Confunde categorías estadísticas con seres humanos de carne y hueso. Los rangos de ingresos y otras herramientas estadísticas pueden inducir al error, al dejar por fuera el grado en el que gente real entra y sale de cada una de las distintas categorías.

El Tesoro de los Estados Unidos publicó un estudio en el 2007 (a study in 2007) que rastrea una muestra de 96.700 declaraciones de impuestos, con 169.300 contribuyentes primarios y secundarios que declararon entre 1996 y el 2005. Los hallazgos de la entidad incluyen:

  • Una cantidad considerable de movilidad en los ingresos en la economía de los Estados Unidos se observó entre 1996 y el 2005. Más de la mitad de los contribuyentes se movilizaron a un quintil de ingresos diferente. La mitad de aquellos que estaban en el quintil de ingresos más bajo en 1996, para el 2005 se había movido hacia un grupo de ingresos mayor.
  • La mediana de los ingresos de todos los contribuyentes aumentó en un 24 por ciento después de ajustarla por la inflación, con los ingresos reales de dos terceras partes de todos los contribuyentes aumentado en todo ese período. Adicionalmente, la mediana de los ingresos de aquellos que inicialmente estaban en los grupos de ingreso más bajos, aumentó más que la mediana de los ingresos de aquellos que inicialmente formaban parte de los grupos de ingresos más elevados.
En su libro Myths of Rich and Poor, los economistas Michael Cox y Richard Alm citan un estudio de la Universidad de Michigan que siguió al ingreso de más de 50.000 estadounidenses durante tres décadas. Los siguientes se incluyen entre los resultados del estudio:

  • Menos de un 1 por ciento de la población de la muestra permaneció en el 20 por ciento más bajo durante el período 1975-1991.
  • Familias que empezaron en el quintil más bajo en 1975, tuvieron una ganancia (ajustada por la inflación) de aproximadamente $27.000 para 1991.
  • Más de la mitad de las familias encuestadas del quintil más bajo en 1975, se elevó a un rango superior dentro de un período de cuatro años. Por supuesto, uno puede tomar una instantánea de una “distribución” dada del ingreso y las ganancias, y presentarla como evidencia de que la movilidad económica se ha estancado. Sin embargo, cuando se trata de contabilizar la actividad económica de seres humanos reales, la fábula estadística se derrumba.
CONCLUSIÓN

Estas erradas creencias comunes en gran medida brindan la justificación para la injusta interferencia gubernamental en nuestros asuntos privados. No obstante, la lógica y la evidencia contradicen esas creencias. A pesar de las aspersiones sarcásticas lanzadas por sus críticos, el sistema de libre empresa mejora dramáticamente los estándares de vida de todos los individuos en sociedad. Las “soluciones” propuestas por el gobierno para estos “males sociales,” sirven de poco más que como excusas para acosar a la libertad individual.

Tyler Coleman es un estudiante de PhD. en Economía Política Internacional en la Universidad de Missouri.